La Quebrada es un lindo nombre para un haras. Suena bien en los oídos de la mayoría y ni hablar en el turf, donde ya es una marca registrada. Fue lindo para Hernán Ceriani Cernadas, su fundador en 1945, pero tal vez no lo haya sido tanto en ese momento para quien lo inspiró, su hijo Hernán Rodolfo.

Una sensación que, a lo mejor, a este hombre que llevaría a la cabaña a ser una de las mejores del país, se le haya pasado mucho antes de terminar un año de postración y convalecencia de las fracturas que le había causado un accidente montando.

El hecho que hizo que hoy pronunciemos La Quebrada sin que ello nos remita apenas a un accidente geográfico.

 

Hernán padre había sido un entusiasta de las carreras desde muy joven y como buen emprendedor canalizaría más tarde la pasión en un stud, Pur Sang, de chaquetilla plomo con banda y gorra colorada.

Después, en las veinte manzanas de lo que era la estancia de Salvador María del Carril, en Paso del Rey, nació el haras, con dos yeguas y un padrillo, Malney, hijo de Tresiete. Suele ocurrir en el turf: del hobby a la empresa hay un paso muy corto.

En el caso del escribano Ceriani Cernadas fue de dos años. En 1947, el campo era otro, en Pilar, y más importante, con 500 hectáreas.

 

La fábrica de campeones estaba en marcha. Del entusiasmo cuya máxima expresión había sido un caballo llamado Beryl, del Pur Sang, a una realidad ubicada entre los Accesos Oeste y Norte, al que se llega por la ruta 28, el trecho fue mucho más grande.Luego, un descendiente de ese semental, Petare, continuó la senda, pero habría de ser en 1953 cuando La Quebrada movió una pieza que en el ajedrez de la hípica nacional no estaba en juego: Ceriani Cernadas trajo a la Argentina a Make Tracks, el padrillo estadounidense que vendría a romper la matriz europea de una crianza excelsa para reemplazarlo por otra de igual calidad, pero con parámetros de velocidad y precocidad que enriquecerían al turf más poderoso de América del Sur.

"La Quebrada es un lindo nombre para un Haras"

Con el apoyo de su esposa, Sara Roccatagliatta, el fundador recorrió el camino completo, desde el lugar que le cabía entonces, en los tiempos en que brillaban haras de estirpe, que habían nacido igual que La Quebrada, a fuerza de entusiasmo, para convertirse en la raíz de un turf notable, de los mejores del mundo. Con un hijo de Rustom Pasha, Moslem, la cabaña empezó a pisar terreno firme.

Había que luchar junto con lo tradicional, no en contra de él. Y había que competir con Ojo de Agua, El Paraíso, Chapdmalal, Don Santiago, El Pelado, Argentino, Las Ortigas, Los Prados, El Turf, El Bagual.

 

Los haras históricos y los que empezaban a abrirse paso, como La Quebrada. La mirada exclusiva hacia Europa se dividió. El nuevo reproductor era un velocista que con su primera generación de un puñado de productos, Appleton entre ellos, se convertiría en jefe de raza. Parecía imposible.

El derrotero se repitió como abuelo materno: Make Tracks encabezó las estadísticas. “Esas hijas le dieron al haras una base de solidez tremenda. Mi padre fue un pionero”, diría más tarde Hernán hijo, el hombre de la quebradura. Había 80 madres en el haras en 1972, cuando murió el gran semental. Criar caballos ya era más que una pasión.

 

Así, cuando llegó Solazo, La Quebrada ya era un sello respetado y triunfador. Ganador de dieciocho carreras en los Estados Unidos, en combinación con las hijas de Make Tracks el hijo de Beau Max y Solar System afianzó la tendencia del haras en una actividad que empezaba a demandar productos más explosivos en la pista.

Pero esto vino casi a la par con un cimbronazo, la muerte de Hernán Ceriani Cernadas, el fundador, el gestor del cambio, en 1973. Y allí estaba el joven cuyos huesos hacía rato habían soldado y que tenía una pasión igual o mayor que la de su padre. Entonces el golpe fue menos doloroso en la cabaña que en la familia.

Apoyado por su madre y su hermana, Sara, Hernán produjo lo que en estos tiempos de cambios, más de tres décadas después de la pérdida del líder original, parecía irrealizable: elevó un haras de caballos de carreras a la excelencia; mejoró la herencia ilustre y consolidó una idea que encontró tremendos escollos, superados tan eficazmente como los pronósticos agoreros acerca del futuro de La Quebrada sin su guía primera.

Sara Roccatagliatta solidificó las columnas que había construido para su marido y el hijo respondió. Y Sara Ceriani Cernadas de Ferrer Reyes, su hermana, contribuyó en la sociedad para continuar la estirpe.

Logical y Salt Marsh fueron los padrillos que se engancharon en el poderoso tren de Make Tracks y Solazo.

 

Además de producir ganadores clásicos notables, la influencia de ambos perdura con éxito en las líneas maternas de La Quebrada, en una secuencia inevitable: el haras logra que los nuevos reproductores fortalezcan aquel plantel de madres, y a su vez éstas sustentan el valor creciente de las nuevas incorporaciones, en una encadenamiento que no es común observar sin interrupciones como aquí.

Todo eso lleva a la primera conquista de la estadística de criadores, en 1976.

Hoy, La Quebrada suma diecisiete primeros puestos en ese rubro, un promedio de más de uno cada dos años.

Además, lleva diez segundos puestos, tres terceros y un cuarto.

 

 

Siempre en esa trinchera rodeada de los ilustres, un grupo que desde hace años lo sumó como protagonista fundamental en una hípica que agrega desafíos con los establecimientos más jóvenes y pujantes, también de éxito.

Más galardones: 51 distinciones Carlos Pellegrini, incluido en 1987 el Pellegrini del Año, el máximo reconocimiento instituido por el Jockey Club.

Pero si hubo algo que distinguió a La Quebrada y quedará como emblema de la influencia de Hernán Ceriani Cernadas II fue la adquisición de Southern Halo.

El turf está lleno de historias de caballos que se imponen a cualquier aspecto negativo en torno suyo y hacen historia o simplemente tienen mayor suceso que el que sugería alguna limitación física o de genealogía.

 

"Hernán Ceriani Cernadas III cuenta con una base formidable: la pasión"

Hernán convirtió a aquel caballo de Stavros Niarchos al que fue a buscar a los Estados Unidos en el padrillo más ganador de la historia hípica argentina.

Esperó el momento en que D. Wayne Lukas abriera las puertas de su box para concluir la campaña del zaino por una lesión en un tendón –y obtener un precio ajustado a su bolsillo-; minimizó un defecto físico que algunos colegas y entendidos magnificaron y se dio el gusto de traer la línea de Halo acompañando la entonces incipiente hegemonía de los mercados orientales de Sunday Silence.

Viajé a California cuando me enteré de que no correría más; ya lo había visto en la pista. Me dijeron que lo comprara porque había otros interesados y al día siguiente, cuando lo vi enyesado, piel y huesos, en medio de la recuperación, casi muero.

 

La verdad, si hubiera ocurrido eso antes de la compra desistía, parecía que me lo habían cambiado. Pero el destino estaba marcado”.

Luego de imponer al padrillo, Hernán dejó que hablaran los números: 158 ganadores clásicos, entre ellos 16 campeones; 55 ganadores clásicos de Grupo I; 27 de Grupo II; 33 de Grupo III y 43 de Listados. Todos ellos sumaron 360 victorias clásicas: 91 Grupo I; 75 Grupo II; 100 Grupo III y 91 Listados. Diez estadísticas de padrillos, según el registro del Stud Book, que le agrega siete clásicas, seis de productos de 2 años y cinco consecutivas como abuelo materno. Además, Southern Halo obtuvo seis veces la distinción Carlos Pellegrini al Padrillo del Año y un Pellegrini del Año.

 

Pero no hubo encasillamientos posibles, ni ataduras a un método que supo imponerse pero que Ceriani Cernadas nunca adoptó como el único para garantizar triunfos y animales de clase, con presencia y con esas cabezas que son una marca registrada de La Quebrada.Tampoco se durmió en los laureles de Southern Halo el criador, que buscó con suerte variada –¿cuándo no sucede así?- en Merce Cunningham, Rainbow Corner y ahora Mutakddim, Luhuk, Indygo Shiner –otro hallazgo- y Russian Blue, entre otros, el caballo que aporte oxígeno para mayores distancias.
Aquellos vaivenes sabía afrontarlos Hernán, en su búsqueda de la excelencia: “Se trata de no ensuciar los pedigríes; por eso me vi obligado a desprenderme de padrillos como Senor Pete, a pesar de que su segunda generación fue excelente, como ocurre a menudo”.

La Quebrada se expandió con un campo en Villa Cañás, Santa Fe, donde los destetes son preparados hasta las ventas. Desde el nacimiento hasta la carrera, trabaja un equipo de veterinarios que lidera Horacio Houssay y componen Horacio Berrotarán, Marcelo Canónico, Ramón Ferrer Reyes y Mariano Houssay.

En 2007, otro golpe duro sacudió a La Quebrada y al turf todo. Hernán Ceriani Cernadas murió en enero de ese año. Nadie se atrevió a buscarle reemplazante. No habrá otro como él. Su hijo Hernán comienza a desandar el mismo camino con su propio estilo. Aquello será difícil de igualar y este Hernán lo sabe. Como sabe que la empresa no es imposible.

 

Que como su padre contará con Inés Olaviaga, su madre, y con María Inés, su hermana, para pilotear un barco que tiene tantos tripulantes dispuestos a acompañarlo para que continúe con viento a favor que la travesía está lejos, bien lejos, de ser una odisea. O un imposible.

Al perder al hombre más influyente de las últimas dos décadas, la hípica perdió un dirigente excepcional, vital para la consolidación de la Fundación Equina Argentina y sus Carreras de las Estrellas; omnipresente en los foros internacionales, en especial en la Breeders’ Cup. El criador argentino más reconocido en el mundo, de frecuente diálogo con Robert Sangster, John Magnier, John Gaines, Ted Bassett. El cabañero siempre actualizado o un paso más adelante, según las circunstancias.

 

El propietario que con razonamientos sensatos y argumentos sólidos contrató a los mejores jinetes, vinieran de donde viniesen, como Carlos Pezoa en su momento, o el gran Jacinto Herrera, que pronto se convertiría en ídolo.

Hernán Ceriani Cernadas III cuenta con una base formidable: la pasión; el sueño heredado de su padre por las combinaciones genéticas; la búsqueda de la calidad máxima, y todo lo que le fue enseñado. Para que el grupo humano que está a su lado en el campo y en la administración conserve la impronta del fundador y de su sucesor, su padre, en el haras La Quebrada.